6 de julio de 2015

EL MAR DE NUESTROS SUEÑOS


Y de repente llegó, de la manera más sutil, más sincera, más elegante.
Con miedo pero a la vez valentía, con sueños, ganas e ilusiones renovadas.
Y convirtió mi vida en una espiral de sueños, en un conjunto de esperanzas infinitas, fuerzas inusitadas, ganas de volar juntos y vencer los imposibles.

Su sonrisa lo llenaba todo, su alma dulzificaba mi cuerpo, su aliento me llevaba al mayor infinito.
Amiga, confidente, compañera de batallas y ante todo mi sueño.
Mi ilusión, mi aliento, mi origen y por supuesto mi destino.
Un tesoro gigante, un bienestar enorme, un sentimiento sincero, una ilusión brillante.

A veces, más de las esperadas, los miedos (tantas veces absurdos) hacían el camino más duro, pero siempre nos teníamos el uno al otro y uníamos nuestra mano para apoyarnos.
De ese modo, poco a poco nuestros sueños de compartirlo todo se acrecentaban.
Os juro, queridos amigos y lectores que jamás había experimentado una sensación igual, jamás los sueños habían sido tan grandes.

Porque sentia que yo, era capaz de hacer sonreir a su alma herida, porque sabía que yo era capaz de transportarle al cielo solamente con un beso.
Porque sabía que para siempre me quería quedar a su lado, unido a su aliento, acariciando su cuerpo, agarrado a su mano, bebiendonos lento.
Porque juntos podríamos vencer todos los fantasmas, todos los demonios, alcanzar todos los sueños.

Y así sentir para vivir, vivir para soñar, soñar para crecer, crecer para avanzar.
Avanzar para luchar, luchar para sentir, sentir nuestras sonrisas, sonrisas para VIVIR.



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