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Y allí estaba ella, con la mirada tierna y los ojos entreabiertos.
Con los sueños amarrados, las ilusiones crecientes.
Literatura, poesía entre sus manos.
Incorrecta y con la mente abierta, la memoria despejada, dispuesta a contemplar millones de estrellas.
Dulce como la brisa entre la tempestad, lenta como aquellas cosas que carecen de sentido.
Tan ella, tan sola, tan fuerte.
Siete lunas en su pecho, dos pares de cicatrices, los sueños aún latentes.
Tres suspiros, miles de historias por contar, el alma de amor sedienta.
Frágil y triste… como las mujeres perfectas.
1 de febrero de 2011
MY OTHER WING
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4 comentarios:
Jajajaajajajajaja oye, de bestia nada, MUCHÍSIMAS GRACIAS! :D
el placer ha sido mio, y nunca mejor dicho! jaja
Frágil y triste.
Me gustó mucho eso. ¿Será la perfección?
Un abrazo!
Exxelentee!! me dejaste helada con tan bella descripción!!
y el placer es todo miooooO
besos y nos estamos leyendo
No existen las mujeres perfectas.
Ni los hombres tampoco xD
un beso!
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