15 de diciembre de 2010

HOTEL Y DOMICILIO


Tenía los labios más dulces que jamás hubiese besado.
La mirada tierna, la sonrisa perfecta, las mejillas con el tacto de la seda o el satén.
Los ojos brillantes, las manos perfectas, sutil y elegante su escote.

Destilaba verborrea adecuada por su boca, e ilustraba sus palabras con el acento bonito de sus tierras del Norte.
Bebía, reía y regalaba risas e ilusiones días pares e impares.
Soñaba, sentía, e incluso imaginaba noches compartidas, días acompañados de besos y cervezas.
Odiaba la contradicción, las costumbres, los cambios de estilo.
De día se aburría, la noche le embriagaba.

Es por eso, que soñé con ella, y con compartir los instantes, las noches y los días.



2 comentarios:

maktub dijo...

es una de las mejores entradas que he leido en tu blog!
y esa chica una de las más afortunadas del mundo!

Infinito dijo...

¿Quién te va a poder querer a ti?
Ayyyy.. qué cosas dices :)

un abrazote chico guapo