14 de noviembre de 2010

PÁGINAS TUYAS

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A mí me empiezan a entrar dudas, añadí como última línea de mi diario.

Revisé los últimos mensajes del día y me dispuse a cerrar los ojos.
Intenté dormir, pero no sé si el calor propio del verano, el último gintonic, o las ausencias hacían que pese al cansancio me mantuviese despierto.
Aunque, si soy sincero, ese día había algo más a lo que no dejaba de darle vueltas en la cabeza; la idea de que podría coger las maletas, aparecer en la puerta de su casa y besarla.
Pero eso no era propio de caballeros y yo era un tipo elegante.
Abrí la ventana, fumé un último pitillo e intenté olvidarlo.

A los diez días un mensaje de mi novia asoló mi teléfono: "Tenemos que hablar".



Fragmento presentado a
Relatos en cadena
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1 comentarios:

maktub dijo...

me ha gustado
tiene un encanto sencillo, que es el más bonito de todos los encantos..