6 de septiembre de 2010

EL HUECO EN EL QUE ANIDO

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Solo se me ocurriría esta tarde regalarte una pequeña sonrisa, porque sí, porque ambos lo necesitamos.

Pero quizás mienta, porque también se me ocurriría regalarte un abrazo, un abrazo intenso de esos que trasmiten seguridad, valentía, e incluso fuerzas para seguir adelante.

Aunque quizás me confunda, y lo que realmente me apetezca, sea un largo café en el que nos contemos nuestras vidas, nuestros fracasos e incluso nuestras vanidades.

Algunas canciones y otras pequeñas cosas.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

esta muy chuli la cancion...
tienes el poder de alegrarme....
eres muy especial...
y a mi tambien me apeteceria ese largo cafe, ese eterno abrazo, cualquier cosa que consiga que nos veamos y se nos olvide todo...
te mereces lo mejor del mundo niño!!
hay pocos como tu...
y solo me queda decir que espero seguir de cerca tus pasos...y no se...que las cosas van a marchar bien!!!

clementine dijo...

He pensado que quizá, esos dos de los que hablas podíamos ser tú y yo.
Una vida intensa, éxitos, fracasos, sueños, algunos rotos, otros aún enteros. Joaquín, Ismael, Quique, José Antonio: los maestros que han mecido la cuna donde hemos dormido cada noche, soñando canciones que eran una vida. Ese café...llegará, lo sé. Mientras tanto, y siempre, cuenta conmigo.

I.