23 de agosto de 2010

DUELE.

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Duele perder en un instante a una persona a la que te habías profundamente vinculado, duele haberse enamorado, haber compartido los momentos más especiales de mi vida, y de un día a otro, y es literal, encontrarme con desprecio e incluso sentir como te ríes de mí.
Duele la forma más que el hecho, tu milimétrica manera planeada para acabar la relación, y para ponerte la venda a mis sentimientos.
Que te comportes de manera rara durante unos días para que me intuya algo importante y pocas horas tras mi cumpleaños golpearme fuertemente.
Que te rías de mis sentimientos, sin importarte un momento mis pequeños esfuerzos (de poco más de 24 horas) para que me regalases una pequeña oportunidad.
Que me llores por la mañana, y estés genial con otro chico por la tarde. Que te agobies porque tras lo pasado, tras los cuatro años de amistad, de tanteos, y de posterior relación, me implique durante un día en recuperar lo amado.
Que me compares con otra persona (evidentemente me gana en todo), así como si esto fuera un programa televisivo. Que tras intuir mis crisis de ansiedad, y mi bien sabida falta de estima disfrutes de un fin de semana genial con tu nuevo chico sin importarte lo más mínimo lo que a mí me pase.

Duele la forma, duele que te rías de mí, duele que no te atrevas ni a mirarme a los ojos, duele que llores frente a mí porque te da pena estarte comportando tan cruelmente conmigo.
Duele, ¿y sabes porqué? Porque me había enamorado de ti, y de repente tengo que olvidar que te quiero, y que sentí que me querías, pero sobre todo por tu forma, por tu crueldad, por tu cinismo, por tu comportamiento adolescente poniéndote la venda para evitar no sentirte mal al quedar con la otra persona, y así hacerlo con total libertad.

El primer día sentí que merecía la pena intentar recuperarte porque la vida era genial a tu lado, y que quizás tendría la oportunidad de terminar mi novela, pero te reíste de mí cruelmente.

Así que si, evidentemente, esta semana la vas a pasar tranquila por lo que a mí respecta; y pese a que soy patético y pesado, ya ha terminado tu lucha por quitarme del medio.
Y pese a que soy yo quien no duerme, quien llora y no puede comer, ni siente otra cosa que no sea tu ausencia, pese a eso, me comportaré hoy y siempre, como lo hice el primer día que te conocí, con elegancia, pero sobre todo sin venganza, sin ironía y sobre todo con respeto.

Porque pese a tu elegiste esto, yo soy buena gente y sobre todo te quise y me enamoré de ti.
Y como los te quiero no tienen fecha de caducidad, te trataré con respeto.

Me despido con silencio, ahora seré yo, quien apague la luz.
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que identificada me siento con cada una de tus palabras!Cada día me sorprende más tu blog...tienes una vida pararela a la mía.

Un saludo y ánimo.

Anónimo dijo...

Nos tienes perdidos. ¿Pero quién te ha hecho tanto daño así de repente?

YoMisma dijo...

El tiempo pone a cada uno en su lugar, y aunque te suene a topicazo y ahora no servirá de nada, todo pasa y lo bueno está por venir.

Un abrazo
YoMisma

javixu dijo...

Gracias a cada uno de vosotros por el apoyo.
Llevo un verano realmente dificil, la rodilla me ha tenido un poco ausente, y además de esto que ha pasado, ahora estoy sufriendo un hackeo de mis cuentas o como se llame.
Pero bueno, se supone qe hay que seguir adelante.
Gracias