6 de septiembre de 2009

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Tus tardes y tus días, me saben a lunas de poniente y de levante, a lágrimas de sol, a espacios mojados.
Al pedalear incansable del estío, a nuevos horizontes, a cristales rotos sobre el pavimento.
A pasajeros sin despedidas, a desayunos adornados con pétalos de rosas.

A sueños rotos, a risas de escritorio, a suspiros de hotel y domicilio.
A tardes inexistentes de domingo, a canciones de Sabina.

Y sobre todo, a puntos suspensivos...


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9 comentarios:

Anónimo dijo...

El pedalear incansable del estío.
Espero llegar a casa... y descansar, y descansar, y descansar :´(

Un abarazo ;)

Arkantis dijo...

Mejor puntos sunpensivos...que punto y aparte...

Besotes

Vagabunda dijo...

Cristales rotos y nuevos pavimentos... así es todo.

Mamba Negra dijo...

¿a que sabe la luna?
:)
besotes

Roci dijo...

A sueños rotos, a risas de escritorio, a suspiros de hotel y domicilio.
A tardes inexistentes de domingo, a canciones de Sabina. ME GUSTO MUCHISIMO JAVI. un beso enorme desde el otro lado del charco.

Deprisa dijo...

Y los puntos suspensivos a veces son la peor nostalgia...

La que más fuerza lleva con creces.

Un saludo.

Ankara dijo...

Madre, qué de sabor concentrado :)

Yo me volveré a pasar por aquí seguro :)

un saludin

Angus dijo...

Tus palabras huelen a vacío y tiempo... un cierto aroma de nostalgia. Muy bonito.

eMiLiA dijo...

:´(

Uuff