9 de mayo de 2009

OFTEN

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Las gotas de lluvia resbalaban sobre el granate azulado de tu abrigo, los rizos de tu pelo, y tu perenne sonrisa hacían de aquella escena el elemento de distracción de cualquier aficionado al cine.
Las calles parecían con demasiada luz para los soñadores, y mis manos, frías como de costumbre, buscaban el refugio y los entresijos de tu abrigo, y tú y yo, y aquella fotografía en la que sin decirnos nada, deseábamos compartir el amanecer de las violetas.

Aquel día te conocí, y prometí sin dudarlo volver a verte, y dentro de un rato, llamaré a la puerta de tu casa, con una botella de vino entre mis manos…
Deséenme suerte…



6 comentarios:

Arkantis dijo...

Javi...te deseo más que suerte...que esa noche no termine nunca..

Un besazo paisano

kaO¡ dijo...

Suerte. Suerte. Suerte.

Toda la suerte, todo el talento del mundo. PAra ti.
muaaaaaaaaackkck

Seulement Laura dijo...

la suerte no es como pinta, no es de azar como viste... lo que llamas suerte es lo que desees más o lo que realmente tenga que pasar.
Gracias por leerme y comentar.
Aqui una nueva lectora.

Juliette dijo...

Las manos frías. Me encantan las manos frías.

Suerte, que con una botella de vino cualquiera se resiste.

Allek dijo...

que tal.. pasaba a saludarte
te dejo un fuerte y caluroso abrazo!
feliz día!!

Lorena P. dijo...

Hermoso. Por casualidad vine a parar acá, lo primero que leo este post y me quedé encantada. Que no te extrañe verme por acá.
Un saludo...