3 de mayo de 2009

En casa me empapo de absurdo lamento,
las cuatro paredes que caen sobre mí,
me ahogan y a veces, mi niña te miento,
y juro sonriendo que yo soy feliz.

Y a veces las menos la vida me embriaga,
y entonces me quiero, que pronto se acaba,
la luz en mi gesto, y vuelvo a ser gris...