_ Hay mil estaciones en las que los trenes descarrilan, pero solo una en la que su presencia se hace latente a cada instante. No es inmóvil, no es eterna, ni siquiera el sueño de una noche de verano. Para no llamar la atención, no lleva una maleta de colores y suele ocultar su rostro con unas sencillas gafas de sol. Disfruta escuchando música, bebiendo una cerveza, o con unas patatas fritas recién hechas. Suele perderse en la playa, y mira firmemente al horizonte. Tiene por costumbre llevar un puñado de arena en su bolsillo derecho, y camina por la ciudad pegada a los escaparates para protegerse del viento. Coge el tren cada mañana para observar a los viajeros, y sueña con llegar algún día a una estación fin de trayecto y perderse en su andén. Disfruta y sonríe con las cosas más comunes, como las conversaciones con los amigos, a la taquillera del metro, o al subir las escaleras de su facultad. Le gustaría dar la vuelta al mundo, o ser manager de un grupo de rock. Se siente frágil y vol...