19 de mayo de 2008

CONFIESO QUE HE VIVIDO

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La vuelta a la rutina produce en mí una absurda esquizofrenia.
Mientras, en mi cabeza suenan canciones que me gustaría escuchar en estos fines de semana.
Los apuntes, los trabajos, se amontonan junto a mi mesa como si se tratara de una dulce trinchera.

Mi pequeña estrella, de la que espero novedades, parece brillar cada día más intensamente desde el otro lado del océano. Echo de menos sus conversaciones telefónicas, una cena en aquel italiano, o una noche por los bares de Malasaña.
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La luna, ya apenas brilla y ni siquiera se acuerda de mí en estas noches de lluvia. Quizás ya ni cree en la belleza de las absurdas coincidencias, ni en las noches bajo las estrellas, ni en los versos que para ella encontré en las constelaciones.
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Afortunadamente, poco a poco, aparecen en mi vida personas que hacen que todo esto merezca la pena; aunque confieso que todavía me conmueven las canciones de Ismael Serrano.
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Les dejo con una bonita canción. Cuídense y sean buenos.
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2 comentarios:

clementine dijo...

La estrella brilla, pero brilla sola y preocupada.
Ya te contaré, pero aunque ya he acabado los exámenes estoy nerviosa y no me siento libre.
La vida siempre me pone entre la espada y la pared.
TQM
cuídate por favor
y buena suerte en los exámenes

berrendita dijo...

Preciosa entrada y preciosa canción. Esa tristeza que a veces rompe nuestra cabeza es la misma que un día se evapora y nos deja inventar canciones sobre las estrellas. Sólo hay que esperar el momento.
Un beso. Y buena suerte, claro. ;)