Algunas ocasiones, fruto de la casualidad, encuentras personas que gratamente te sorprenden. Personas que como tú, ofrecen al mundo una sensibilidad distinta. Personas con las que al transcurrir unos instantes, sientes puedes compartir muchas cosas; personas sencillas, sinceras, abiertas a la amistad sin paliativos. Personas que ofrecen valores, que en esta sociedad, ansiosa de poder y egoísta, desaparecen cada día más rápidamente. Existe gente, que no valora la amistad, la palabra, el silencio… Pero también existe gente que al pasar, deja su rastro, ilumina al mundo con su luz, brillante y embriagadora. Gente que mira a los ojos, que ofrece bondad sin esperar nada a cambio. Por eso aquella noche, me sorprendí al verte, y decidí sin dudarlo, que merecía la pena conocerte. Pensé que en ti había encontrado a una amiga. No valía la pena precipitarse y dejarse llevar por la pasión propia de una noche. Sé que acostumbrada a lo que el mundo ofrece, pensaste que simplemente pretendía aprovech...