En Zamora ya se siente la Semana Santa, huele a cera de hachón, a túnica guardada en un olvidado baúl, se va rompiendo la calma y la soledad de sus calles… Un amigo dice, que en esta ciudad la Semana Santa comienza cuando Boizas saca sus túnicas al escaparate y acaba al recoger el Escenas, la crónica de imágenes de la pasión. En estas épocas los cotaneros de cofradías y hermandades visitan nuestras casas para cobrar las cuotas anuales. Cofradías y hermandades, digo bien, por que en esta ciudad no se de una cofradía ni de otra, se es de la Semana Santa, y casi nadie pertenece solamente a una. Es una tradición que se pasa de padres a hijos, al igual que la aquella de cargar los pasos, de encontrarse padres e hijos bajo los banzos. Me gustaría más llamar a esta, Pasión que Semana Santa, por el doble significado que encierra esta palabra. Porque en esta ciudad olvidada del noroeste peninsular, en la que el reloj parece haberse parado hace muchos años, no hay nada como la Semana Santa, espe...