2008 comenzó con inusitadas y renovadas ilusiones que no tardaron en desvanecerse. A los fríos y fracasos del invierno le siguió un momento personal complejo, que cambió radicalmente mi espíritu soñador y optimista. Quizás este no fue mi primer desengaño amoroso, pero sí el que más dolor me causó por la forma en la que se produjo (queda reflejado en mis entradas de febrero, marzo, abril, etc.). La Semana Santa llegó sin muchas novedades, y eso es lo verdaderamente especial. El escenario, las personas de siempre y muchos momentos que quedan en nuestra memoria, un año tras otro. Con la primavera resurgieron las ilusiones y las amistades. Especialmente la de una persona que sin pedir nada a cambio me ayudó a salir de mis tristes momentos. Creo que se encuentran pocas personas que como ella estén ahí en los malos y buenos momentos, y por eso espero que sigamos compartiendo muchos momentos en el nuevo año que comienza, porque este año solo pude regalarle una canción y algunos kilómetros. Si...