Y al comienzo de Septiembre, el sol de este verano moribundo se esconde tras los viejos árboles del Bosque de Valorio. Y con Septiembre, volví a sentir el frío sobre mi pecho, sueños arrastran mis pedaladas… Y, cierto es, que creo que el obligado descanso previo a los exámenes, sentó bien a mis piernas y me encontré muy buenas sensaciones. Apenas recordaba ya tantas sensaciones… ese exigente pavimento empedrado del barrio Horta, la subida por la cuesta de San Cipriano y su aumento de pulsaciones, trazar las curvas apurando al máximo, apretar los dientes y balancear la bici de un lado a otro en la vía del tren. Y es que, amigos, la vida es un cúmulo de momentos, sensaciones, versos…Que sería del mundo si no existiésemos personas con esa distinta sensibilidad, los que sabemos sentir, escuchar, amar. Y como, creo que hoy no me encuentro con inspiración para expresar sentimientos, dejaré plasmadas dos canciones, Nada que perder, la primera, y Casandra del gran Ismael Serrano como adelanto ...