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INTRODUCCIÓN

_ Hay veces en las que pese a intentar caminar con paso lento, una espiral de emociones circunda extrañamente tu cabeza. Y sometes tus neuronas al auto-convencimiento de que tu camino no es el apropiado; quiebras, reptas, pero aún así algo te impulsa a continuar esa senda. Reinventas noches tristes de lluvias y nostalgias para creer que la meta es posible pese a suponer un esfuerzo inusitado. Pero amanece tras el insomnio, una mañana gélida y putrefacta entre nieblas y rutinas. Subir, bajar, espirales y tirabuzones. Voy a jugar a enloquecer _

TIEMPOS IMPERFECTOS

_ Confieso que a veces paseo por tus calles, comparto el viento que discurre tus mejillas, sigo tus pasos por los bulevares y envidio las gotas de lluvia que mojan tu pelo. Afirmo que hay momentos en los que exploraría los inquietantes recovecos de tu cuerpo, mordería tus labios, besaría tu cuello o acariciaría tu alma. Siento la extrañeza del pulso acelerado, emociones y sueños de segundos compartidos. Pero el miedo me asola, la rutina me entretiene...

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Respiro, suspiro, destilo el aire y el desaire, incentivo, verso, añoro tus caricias, y sueño con el breve dulzor de tu boca, tu cuello, desconocidas tus caderas. Sueño, vuelo, limito emociones, reciclo canciones. Ser, estar y a menudo parecer... _

MY OTHER WING

_ Y allí estaba ella, con la mirada tierna y los ojos entreabiertos. Con los sueños amarrados, las ilusiones crecientes. Literatura, poesía entre sus manos. Incorrecta y con la mente abierta, la memoria despejada, dispuesta a contemplar millones de estrellas. Dulce como la brisa entre la tempestad, lenta como aquellas cosas que carecen de sentido. Tan ella, tan sola, tan fuerte. Siete lunas en su pecho, dos pares de cicatrices, los sueños aún latentes. Tres suspiros, miles de historias por contar, el alma de amor sedienta. Frágil y triste… como las mujeres perfectas. Atlantic blue - The Cottars

HABLAR POR HABLAR

_ Supongo que es dificil comprender, el porqué ciertas casualidades te hacen sentir afortunado. Pese a lo tortuoso del camino, y a las absurdas contradicciones a las que la vida nos somete, de cuando en cuando, aparecen personas que, como un halo de esperanza, llenan de luz las noches y los días de latidos. Quizás sean personas comunes, muy probablemente no lo sean; lo verdaderamente cierto, es que tienen la capacidad de ilusionar, de robar sonrisas e incluso sueños. La capacidad de convertir los días grises, en noches de pétalos de rosas, las noches frías en amaneceres de luz y mariposas. Y poseen la voz bonita, la melena clara , la silueta moldeada pese a algunos fracasos. El tacto dulce, la piel ligera, una mirada entre tierna e ilustrada. La elegancia en sus poros, la ilusión en sus ojos, los labios limpios, tan suave su cuello como cientos de violetas. _ Casualidades, quién sabe si fortunas

INTROSPECCIONES Y OTRAS HIERBAS

_ Podría asegurar que tengo un interior bonito, un corazón dulce, millones de sueños e ilusiones por cumplir, pero sinceramente a un servidor no le corresponde. Porque el hecho de comprender lo fascinante del interior de las personas, corresponde únicamente a quien con inocencia y sin malévolos prejuicios se atreve a observarlo. Aún así, pese a todo me gustaría hacer ciertas consideraciones. Sostengo, que la vida, es un espacio bonito, que consiste en intentar no hacer el mal, en regalar sonrisas y afrontar los problemas que de cuando en cuando se presentan, con templanza y con ilusión de mejorar, de seguir adelante. Que sobrevivir es adecuado para los momentos duros, pero que hemos de disfrutar con la máxima intensidad posible los momentos felices, las coincidencias o las circunstancias que la vida a veces nos regala. Que un silencio, una mentira, o la incertidumbre de no saber el porqué de ciertas decisiones, es una tortura que puede cambiar por momentos nuestra manera de ver la vid...

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_ Comprendo que tus besos jamás han de ser míos; comprendo que en tus ojos no he de ver jamás; y te amo, y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos y en vez de amarte menos te quiero mucho más... _ Manuel Acuña