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Entradas

_ Se merecían una noche diferente, bajar la guardia mezclarse con la gente... desoxidar el corazón, con ese lubricante viejo, al que llaman amor.
En su país no existe el miedo, ni el fuego de artificio. No hay violencia, no hay trincheras, ni oscuras profundidades. Las flores ilustran los caminos, y los sueños las tardes de los sábados. No hay silencios, ni disparos, no hay aullidos, ni lamentos. Pues en las noches tristes, aparece ella con sus besos y su perenne sonrisa.. Pues en las tardes frías, te regala su abrazo y su esencia y su carisma y su todo. Porque es su país y ella hace algún tiempo decidió que todo debía ser bonito. Bienvenidos sean al comienzo de esta historia. _

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_ Por qué llegaste mujer, ¿si te olvidaste de nuestra eterna melodía? Por qué, ¿por qué llegaste?, si no recuerdas los besos, ni las tardes de lluvia. Por qué tu inoperancia, tu falta de deseo, tu ser sin ser. Demasiadas preguntas, para tan pocas respuestas...

CODA FLAMENCA (OTRA REALIDAD)

_ Venía con aires del Norte y vientos del Sur; con la sutileza propia de una mujer moderna y cultivada en las más diversas artes, ciencias y disciplinas. Gentil, paciente, y con esa emoción que se desborda en momentos puntuales, llegó para hacerse hueco, y sin duda para quedarse con un lugar propio en la vida de este humilde poeta. Tímida y atrevida, rápida y lenta, antesala del estereotipo de mujer perfecta que abandona momentos tristes y horas bajas. Mas, lejos de cumplir, lo que pudiera intuirse de su pasado, esta mujer, permanecía sobreviviendo como mujer luchadora, sencilla, inteligente y tremendamente hermosa. Hermosura descrita en cada una de las poesías que salían de su pluma y de su almohada, en sus fotografías, pinturas, y otras artes; pero sobre todo en la intersección violenta de su cabello y su espalda. Y en su cuello limpio, su tacto dulce, sus mejillas ilustradas, la rápida comisura de sus labios. Y aunque sabía a coda flamenca, y a tímido estilo rock-pop, más bien, pe...
Só direi, Crispadamente recolhido e mudo, que quem se cala quando me calei não poderá morrer sem dizer tudo. José Saramago, in memoriam.

CUARTO MOVIMIENTO: LA REALIDAD

_ Aunque intentaba darme y no darme cuenta, permanecías ahí, con una colección de abrazos, besos y caricias reposando bajo la almohada. Insomne, y violenta, desperezada y repleta de sueños al mismo tiempo. Sabíamos de nuestra presencia y nuestra existencia, y así cuando la razón o la sinrazón convenía, compartíamos pequeños momentos que sabían a poco, e incluso conversaciones con escaso sentido. Mas en nosotros permanecía inalterable la ilusión del primer momento de encuentro, e inusitadas ganas de abrazar, millones de besos por dar. Por eso, será simplemente por eso, y sin pensarlo demasiado, un día llego la lluvia, el invierno, e incluso florecieron nuevas primaveras. -