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A las 14:10 de hoy falleció mi abuelo, a los 92 años de edad. Durante un tiempo, estaré ausente. Espero que descanse en paz tras una vida de lucha y esfuerzo.

Z

_ Aquella tarde, y aquella habitación, escribieron una historia de principio indeterminado, pero a la que nadie se preocupó de relatar un final. Debió ser porque desde pequeño me acostumbré a dejar los libros a medias, para con más tiempo, más ilusiones o más ganas, retomarlos y seguir contagiándome de su magia; o porque suelo ser de aquellos pasajeros que corren apresurados por la terminal y llegan demasiado tarde para embarcar. El paso del tiempo, dicen que ayuda a cicatrizar las heridas, que pone a cada uno en su sitio, y no sé si es cierto, pero siempre me resultó demasiado difícil derribar el muro de los recuerdos. Y quizás así me pase, porque en aquella habitación todavía quedan fragmentos de papeles escritos por el suelo, y lo que era, no es, y lo que no era, ahora es. Y yo, humilde por naturaleza, en esta ocasión puedo afirmar sin miedos, que por merecer, merezco más que una palabra, más que un adjetivo… Merezco perífrasis, metáforas y hasta artículos indeterminados. Por merece...
_ Tú me llevas, tú me elevas, y no hay luces de semáforos. Tú me llevas, me desenredas, nosotros sobre el asfalto... (Zahara)

LOS ESCAPARATES DE LA LUNA

_ Hay mil estaciones en las que los trenes descarrilan, pero solo una en la que su presencia se hace latente a cada instante. No es inmóvil, no es eterna, ni siquiera el sueño de una noche de verano. Para no llamar la atención, no lleva una maleta de colores y suele ocultar su rostro con unas sencillas gafas de sol. Disfruta escuchando música, bebiendo una cerveza, o con unas patatas fritas recién hechas. Suele perderse en la playa, y mira firmemente al horizonte. Tiene por costumbre llevar un puñado de arena en su bolsillo derecho, y camina por la ciudad pegada a los escaparates para protegerse del viento. Coge el tren cada mañana para observar a los viajeros, y sueña con llegar algún día a una estación fin de trayecto y perderse en su andén. Disfruta y sonríe con las cosas más comunes, como las conversaciones con los amigos, a la taquillera del metro, o al subir las escaleras de su facultad. Le gustaría dar la vuelta al mundo, o ser manager de un grupo de rock. Se siente frágil y vol...

SE DEJABA LLEVAR

_ Mi mirada se pierde en los cipreses del horizonte, mientras las cigüeñas revolotean preparando su nueva casa. La mesa permanece repleta de apuntes desordenados, mientras tanto, postrado en esta silla, veo como la primavera se extingue y acaricia los silencios de mi ventana. Y yo, que pienso en lo que me gustaría pasear junto al mar, me sumerjo en los sones de un laúd y una guitarra. Me dejaba llevar... _

...

Y tras el camino sólo quedan, puntos suspensivos... _