_ Supongo que el tráfico excesivo produce distracciones. Que una historia repetida no es más que la segunda parte de un cuento. Y quizás hasta he de suponer que nunca comprenderás la importancia que para mí pudo tener algo como lo que intenté regalarte. _ Pues no destaqué por aventurero, ni por valiente, y comencé cada curso con un punto negativo. No entendí las etiquetas, perífrasis ni adjetivos. Se me atascaban las ciencias, las letras y hasta los sueños. _ Pero un día, decidí afrontar mis miedos y doblar el mapa de mi vida. Llegar a lugares en los que nunca había estado. Cruzar la capital, perderme en sus andenes, llevarte mis postales y hasta mis despedidas. Con temblor en las rodillas afronté el momento de alcanzar un largo sueño. Y recogí mi maleta, y te busqué en cada esquina, y temí verme solo. Pero llegaste. Y desorientando acimutes entre versos y emociones me emborraché de tus labios, tus miedos y tus abrazos. Y en la despedida apreté mi mano contra el cristal prometiendo vol...