31 de diciembre de 2008

SALIR CORRIENDO

2008 comenzó con inusitadas y renovadas ilusiones que no tardaron en desvanecerse. A los fríos y fracasos del invierno le siguió un momento personal complejo, que cambió radicalmente mi espíritu soñador y optimista. Quizás este no fue mi primer desengaño amoroso, pero sí el que más dolor me causó por la forma en la que se produjo (queda reflejado en mis entradas de febrero, marzo, abril, etc.).

La Semana Santa llegó sin muchas novedades, y eso es lo verdaderamente especial. El escenario, las personas de siempre y muchos momentos que quedan en nuestra memoria, un año tras otro. Con la primavera resurgieron las ilusiones y las amistades. Especialmente la de una persona que sin pedir nada a cambio me ayudó a salir de mis tristes momentos. Creo que se encuentran pocas personas que como ella estén ahí en los malos y buenos momentos, y por eso espero que sigamos compartiendo muchos momentos en el nuevo año que comienza, porque este año solo pude regalarle una canción y algunos kilómetros.

Sin darnos cuenta llegó el verano y los nuevos rayos del sol. Este año el verano fué especial, con muchas risas, muchas noches compartidas, nuevas amigas, muchos kilómetros de bicicleta.

Y un día, queridos lectores y amigos, comenzasteis a llegar a este lugar, y a alegrarme los días y las noches con vuestros comentarios. Es algo de lo que me siento orgulloso tras tanto tiempo dejando plasmada mi vida entre las líneas de esta pantalla. Incluso alguno de vosotros comenzó a ganarse mi confianza día a día. Compartiendo nuestros problemas, nuestras rutas y rutinas, nuestras horas corriendo, nuestros amores perdidos.
Pero esa historia os la contaré algún día, lo prometo…

Con el otoño, el nuevo curso, que comenzó con novedades, con sueños cumplidos, con problemas. Con personas y experiencias que hacen que la vida merezca la pena. Con lágrimas, con despedidas. Con los rigores invernales, más silencios, más soledades.

Un vino compartido, una estrella de mar, un encuentro, muchas despedidas…

Espero que en 2009 sigamos compartiendo nuevas experiencias, nuevos sueños. Que regresen aquellos que nunca debieron marcharse, que nos lleguen nuevos soles, nuevas lunas, ilusiones y mil momentos por compartir.

23 de diciembre de 2008

EL FIN DE SEMANA QUE NO PARÓ DE LLOVER

Llegué al edificio.
No se percibía demasiado movimiento.
Subí.
Me había dado una oportunidad a mi mismo.
Me paré enfrente de su casa.
Era la una menos cuarto.
A las puertas de su puerta recogí todo el aire que cabía en mis pulmones para enfrentarme a su mirada.
Llamé.
Una chica me abrió la puerta.
Y en ese momento, respiré vida.
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19 de diciembre de 2008

INFANCIA Y SUEÑOS

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Fui un niño malo y mi cuerpo se llenó de cicatrices.
Fui un niño bueno y me rompieron el alma en mil pedazos.
Me sentí valiente en un regalo, grande tras una despedida.
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Fui adolescente, me divertí con mujeres.
Me enamoré de lunas y estrellas, descubrí lugares lejanos, corrí y el Duero acompañó mis pasos.
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Tirité de frío en tus inviernos, me escondí del sol en mis veranos.
Coleccioné fotos del mar, escribí versos, me sumergí en canciones.
Y sin darme cuenta mi infancia se consumió entre cartas y libros.
Entre sueños y lágrimas...
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¿Cuándo fue que perdí mi inocencia?
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Espérame hasta que salga el sol otra vez y si no he vuelto... Corre!

11 de diciembre de 2008

TIEMPO

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Recuerdo aquella noche y un último beso en la glorieta.
Recuerdo aquella tarde inexistente de Febrero.
Dos regalos sin sentido, divagar por la rúa en tu espera, un alma que nunca enloquecía.
Tu deseo en el huerto de Calixto y Melibea.
Ausencias, larga espera y una estrella de mar sobre tu pecho…
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Pero tras la primavera, los nuevos soles, las nuevas ilusiones, me di cuenta de que tu alma no estaba en venta para mí.
Que las canciones no marcaban tus caminos, y que ni siquiera añorabas aquella noche en que me regalaste cobijo.
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Y ahora apuesto por los momentos especiales, por los susurros, por un despertar abrazado. Por una sonrisa, un te quiero, por mirar al cielo.
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Y tú nunca supiste contar estrellas…
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Pedazos de tiempo, retales de historia, pequeños reductos de mi memoria...

4 de diciembre de 2008

VIDAS Y VENIDAS

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Apostar por los momentos especiales es suspirar. Soñar con un beso bajo la luna, y reir, y llorar.
Perder el miedo y sentir ganas de volar, recortar las esquinas con esmero.
Divagar, perder el norte, conocer lugares desconocidos.
Compartir canciones, vino, amaneceres.
Una mano entrelazada y un abrazo en la despedida.
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Ahora da igual seguir, parar, pasar de largo...
Coleccionar retratos que viví.
Emocional, sentida en un impacto.
La vida es un extracto que perdí...