30 de marzo de 2008

HAY DÍAS

El frío invierno regresó y atravesó susurrante mi ventana.
Los viejos miedos y la tristeza acariciaron de nuevo mi vacío existencial.
Y tras el paréntesis pasionario, vuelvo a descubrir, que ya no quedan besos como los suyos, ni silencios bajo la almohada.
No consigo acostumbrarme a los piropos de mujeres exaltadas, y mi alma exige vacaciones.
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Exaltación de amor y de pasiones,
frío viento y silencios,
soledades marchitas.
Pasiones, versos y cuentos infinitos…
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Hay días que me asalta la melancolía de los inútiles..
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13 de marzo de 2008

PÁGINA SIETE

Si ella se va no la perdones.
Si te deja cultiva bien tu odio.
Nunca seas generoso en olvido, si ella se va.
Si te deja no digas adiós
o "Qué vamos a hacerle", no pidas perdón.
No repases vuestras fotos
y, mirándole a los ojos,regálale eterno tu odio.
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Si ella se va no trates nunca de entenderla.
Maldice sus pasos.
Nunca creas sus despedidas, sus promesas, su explicación.
Y provoca llanto y dolor,
que queme su conciencia como el sol,
que el adiós le corte como una cuchilla.
No te confundas ella, es la asesina.
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Porque cuando ella se va
alguien la esperará en la esquina.
En otros brazos reirá con otras mentiras,
dirá "Te amo, cuanto tiempo te he estado esperando".
Y te olvidará, todo habrá muerto,
y aquel otoño nunca habrá sido vuestro.
Para qué mentir, que ella se lleve,
aunque dure poco, tu odio para siempre.
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12 de marzo de 2008

¿QUIÉN MUERE?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.
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6 de marzo de 2008

A PESAR DE TODO, LAS ESTRELLAS AÚN BRILLAN

"Ya he vuelto a Inglaterra. Me dejaste muy preocupada con tu sms, aunque ahora que te he leído sé porqué estás así. ¿Qué puedo decirte yo, que siento mi alma tan vacía como una noche sin luna? un abismo, una precipicio siempre bajo mis pies. Lejos quedan ya aquellos años de felicidad, aquellas habitaciones de hotel, aquellos trenes de medianoche que me llevaban al paraíso. No queda nada. Y le preguntaba a mi madre el otro día que como era posible que pasases de ser todo para una persona a ser nada. A que le de igual que estés viva o muerta. Y ni siquiera mi madre, con sus años a la espalda, podía entenderlo. Todos, o casi todos, hemos pasado por este inmenso dolor de corazón, que en las personas como tú y como yo (flores raras al borde del camino) puede durar años y años. Pero sí que tienes gente que te quiere, y tienes motivos para seguir, hay que seguir, tenemos que hacerlo, y algún día sin duda vendrá algo que nos llenará el corazón de nuevo. Confía.
Ya sabes, Peor para el sol...nosotros seguiremos vagando por las noches, perdidos, llenos de sueños..."
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5 de marzo de 2008

LETANÍA DE LOS SUEÑOS PERDIDOS

He vuelto a ver a esa chica, con la que un día regresé a casa. Y los años se me han echado encima como un peso despiadado. He pensado en este tiempo, en estos años, y no se si me sirvieron de algo, o si solo me hicieron más viejo. Tan joven y tan viejo, como la canción del maestro Sabina.

Ahora me dicen que me ven desmotivado, y que ha desaparecido mi brillo, y mi sonrisa.
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Sé que ya no me leerás, si es que algún día lo hiciste. Pero quisiera dejar aquí algunas palabras para ti. No perderás mucho tiempo, no te preocupes.
Cuando me acerqué a ti, fue solamente porque creía que debía limpiar tus lágrimas. Durante los meses de verano no tenía intenciones de nada, y si me preocupaba por ti, era porque me había sorprendido mucho encontrar en ti a una amiga. Y es verdad, en esos momentos deseaba verte, y compartir contigo unos segundos, porque se que tu presencia me llenaría de vida. Me dolía sentirte triste y me hubiera gustado estar a tu lado.
Cuando nos volvimos a encontrar, y en tu pequeña habitación te besé porque lo deseaba y me lo pediste. Y la verdad, es que lo que me paso esa noche ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida.
Con el tiempo y el contacto me enamoré, y lo siento. Yo sabía que era difícil y que tenía que renunciar a muchas cosas, pero creía que merecía la pena luchar, además mi corazón me lo pedía. _
Sé que lo has pasado mal, y que ahora pensarás que lo único que hice fue molestar en este tiempo, y lo siento en el alma. Porque ojalá pudiera volver al pasado y quedarme en la cama con mis antibióticos aquella noche de Junio. Conocerte fue maravilloso, pero así te hubiese evitado el virus que sufriste durante estos ocho meses.
La despedida fue muy dura, y te busqué en el andén como en el lejano Noviembre, pero ya no pude verte. No hubo últimas palabras, ni abrazos, solo desolación.
Y ya no queda nada…
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Dicen que en estos momentos, hay que apoyarse en quien te quiera, pero no tengo nada, ni siquiera esa brillante estrella que mis noches iluminaba.
Lo pasaré mal un tiempo, pero me alegro por ti, porque al fin te has desprendido de quien tanto se preocupaba, e intentaba distraerte si ya no podías más.
Ahora ya no perderás el tiempo pensando en mí, ni seré una persona especial, ni te sorprenderé nunca más, ni siquiera te volveré a parecer interesante.
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Y no te preocupes, pronto el médico te dirá que ese virus ha desaparecido para siempre.
Intenta ser feliz y nunca dejes de soñar.
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Como hago yo, para explicarte,
que en parte me parte la idea,
de que de mi debas marcharte,
tengas que separarte...
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Dime que hago yo,
sin tu olor, sin tu voz,
sin tocarte y besarte,
Quién soy sin ti,
¿quién sin mi ángel?
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Caminaré y no te veré,
solo en el camino, lejos te sentiré,
te esperaré, tu amigo más fiel,
contigo a tu lado, tu no me dejes…
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Sabes que aquí dentro,
te siento y lamento,
que no estés en este momento.
Tengo algo en mí y es tu recuerdo,
aunque no nos entiendan los cuerdos.
Dime que hago aquí, sin ti…
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Caminaré y no te veré,
solo en el camino, lejos te sentiré,
te esperaré, tu amigo más fiel,
contigo a tu lado, tu no me dejes…
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Contigo a tu lado, siempre…
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4 de marzo de 2008

ZURE TRISTURA

Volverá a empezar la primavera,
y sé que no estaré a su lado.
Que escribiré versos a la luna y a las estrellas,
y construiré un pozo con mis silencios.
Que maldeciré sus ausencias,
y reinventaré mi pasado.
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Mientras pide deseos en el huerto de Calixto y Melibea,
me reencontraré con el silencio de mis calles,
y me sentaré a reflexionar.
Ya no habrá versos, ni silencios,
ni lágrimas escondidas, ni llamadas,
ya no quedará nada.
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Quizás solo recuerdos de lo que fue y no pudo ser,
del encanto de su pelo y de su voz,
de su mirada infinita,
y su sonrisa inesperada.
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De nuevo volveré al fracaso de mis pasos,
y no soñaré con lunas, con versos ni con milagros,
ni desearé cruzarme de nuevo con el pasado.
No le escribiré más, ni seré un enamorado,
solamente un loco triste, lunático, desvariado…
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Allí estaba ella, al final de la barra, jodida y radiante… y yo me enamoré.
¿Quién no se ha enamorado al pie de una barra?
Y es que, como decía Lope de Vega, “el amor tiene fácil la entrada y difícil la salida”

3 de marzo de 2008

SILENCIO

Me enamoré de su voz,
y sus silencios,
de su sonrisa...
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Me enamoré de sus besos escondidos,
del frío de la noche,
de las casualidades...
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Enigmática princesa, luna eterna...
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Me enamoré, amigos, y no supo verlo. Aunque al fin ha llegado la hora de ocultarse tras el gentío, de olvidar las lunas y sus cabellos, de correr sin rumbo, de perder los sueños...
Sin decir te quiero...
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