21 de diciembre de 2007

ESTRELLA DE NAVIDAD

De nuevo estoy aquí,
para desearte felicidad,
y apoyarte en tus sueños,
para desearte todos tus éxitos
y acompañarte en tus alegrías,
de nuevo estoy aquí,
y siempre estaré aquí para ti
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Feliz Navidad,que seas feliz todos los días
que la sonrisa sea tu compañía
que la tristeza sólo sea recuerdo
que los sentimientos no te abandonen
que siempre seas todo amor,
y que yo pueda compartirlo contigo.
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FELIZ NAVIDAD BON NADAL MERRY CHRISTMAS

17 de diciembre de 2007

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA

De vez en cuando la vida
nos besa en la boca
y a colores se despliega
como un atlas,
nos pasea por las calles
en volandas.
Y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida,
toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño
cuando sale de la escuela.
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De vez en cuando la vida
toma conmigo café
y está tan bonita queda gusto verla.
Se suelta el pelo y me invita
a salir con ella a escena.
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De vez en cuando la vida
se nos brinda en cueros
y nos regala un sueño
tan escurridizo
que hay que andarlo de puntillas
por no romper el hechizo.
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De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.
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De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza.
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3 de diciembre de 2007

PÁJAROS EN LA CABEZA

Cuentan antiguos documentos que pobladores procedentes de tierras asturianas se asentaron en un lugar al noroeste de la provincia de Zamora, para ofrecer lucha y resistencia a los árabes durante la invasión de la península Ibérica.
Asturianos de Sanabria, mi pueblo paterno, se encuentra en una zona de robledales y suaves montañas.
La comarca de Sanabria, históricamente perteneciente al reino de Galicia, es culturalmente y geográficamente, tránsito entre Castilla, Portugal, León y Galicia, y se enclava entre montañas, ríos y un majestuoso lago, patrimonio natural de gran belleza.
Esta zona sin igual ha sabido guardar durante siglos sus tradiciones y modos de vida, que se configuran como sus signos de identidad.


Y hoy, sentado en mi humilde casa de pueblo, recuerdo muchas mañanas de domingo de mi infancia, y pienso en como algunas lunas marcan mi camino sin apenas darse cuenta. Y en la calle la niebla precipita sobre mi cabeza, y durante la noche, una eterna lluvia de estrellas.

Por eso desde aquí y junto al fuego, escribo, mientras pienso en mis antepasados de Asturias, y en una asturiana muy especial, luna serena y enigmática, brillante, preciosa…
Aunque sé que lo que hago, lejos de tener valor literario o poético, no es más que un cúmulo de sentimientos y sueños, de versos inversos e historias repetidas.



Menos de medio año hace que coincidimos junto a la barra de un bar, fruto de la casualidad, del destino, o quién sabe por que…
Cuando aquella noche, aquella luna iluminó a alguien como yo, me di cuenta de que me ofrecía algo que quizás necesitaba hace mucho tiempo. Porque esa luna sabía ver por debajo de mi coraza, y participar de mis miedos, pedirme ayuda o disfrutar de largas conversaciones.
Y yo lo pasaba mal porque le hacían daño, y le escuchaba, y le aconsejaba. Y me sentía triste al no estar a su lado, e intentaba ayudarle, sin esperar nada, porque simplemente compartíamos nuestra amistad.
Y al paso del tiempo sucedió algo bonito, de lo que creo nunca deberíamos arrepentirnos, y me ilusioné, y le escribía versos, y le cantaba canciones aunque no me oía, y soñaba despertarme a tu lado.
En esos días no podía creerme que todo pudiese ser tan bonito, pero aún así, tenía miedo al fracaso; por mi inoportunidad, por mi falta de fortuna, o por mi propia forma de ser, en la que mis miedos lo inundan todo y apenas valoro nada lo propio.
Y es que siempre he pensado que aparecí en este mundo para limpiar vuestras lágrimas, pero mi tristeza es eterna, e intento contagiarme de vuestra sonrisa.

Por eso, lunita, no quisiera que tuvieras en cuenta mis palabras desordenadas, ni mis versos, ni mis intentos por abrazarte la última noche, pues el alcohol y mi desesperación al sentir no poder verte nublaban todos mis pasos, y deseaba demasiado estar a tu lado.

Y quisiera volver a empezar, y que volvieras a preguntarme mi nombre.
Y que me contases tu vida otra vez como aquel día…y volvería a decirte en la calle mientras te abrazaba, que ha sido un placer conocerte, y que pronto estaría a tu lado, ayudándote, abrazándote o cenando en tu casa, con una botella de vino de Oporto entre las manos.