26 de abril de 2007

COMPAÑERA INSEPARABLE

Primavera en la capital del Duero. Luces intensas, verdes en los prados, flores de miles de colores… recuerdos, melancolía…
Miro el cuentakilómetros…anda rondando los 4000 km, y pienso…son muy pocos para un año… pero que año…lleno de incidentes como ninguno otro. Y es que algún susto nos hemos llevado y hemos podido pedalear bien poco.
Hará un año que compré mi nueva bicicleta. Fue un sueño, que me costó el esfuerzo y ahorro de años. Al fin y al cabo, y aunque a los no introducidos en este deporte les extrañe, una bicicleta normalita, para poder usarla casi a diario, ronda los 1000€. Así que podreis imaginar cuanto tiempo me pudo costar ahorrar toda esta cantidad de dinero.
Porque el ciclismo es un deporte bastante caro, sobre todo a niveles de amateur, en los que no existe respaldo económico de casas comerciales. No se pueden imaginar lo que suponen cambiar los pedales automáticos, un casco un poco decente, las necesarias gafas, cullotes, perneras, cortavientos, zapatillas…
Pero sinceramente merece la pena. Merece la pena poder sentir el frío del invierno acariciando tu pecho, la niebla rodeando las pedaladas solitarias, romper el hielo al cruzar los caminos del viejo bosque de Valorio, la llegada de la primavera…
Y es que el ciclismo, en especial el ciclismo de montaña, no es solo un deporte, sino un modo de vida. Porque ningún ciclista deja a otro que ve averiado al margen de un camino, porque nos saludamos por simple coincidencia, porque nos acompañamos en el esfuerzo de una dura pendiente, porque se pueden encontrar amigos entre pedaladas…
El próximo gran reto, será como en estos últimos años, la marcha de larga distancia por tierras sanabresas, que en su sexta edición, se ha constituido ya en una de las marchas míticas de España. Espero poder acudir este año, y ojalá poder hacer una buena clasificación.

Este es mi mas sincero homenaje a mi compañera inseparable.

Kilómetros de pedaladas,
veredas, caminos, sendas…
riberas, calles empedradas, bosques…
y siempre el camino bajo mis pies…


Y mientras escucho al maestro Sabina, y me acuerdo de cuanto brillan algunas estrellas…

“En el cuaderno de bitácora de Tirso de Molina,
Sol, Gran Vía, Tribunal,
en el mercado de Legazpi, en el Teatro la Latina,
en el Bronx o en Fuencarral…"
Pongamos que hablo de vivir…


8 de abril de 2007

MARTES SANTO EN ZAMORA

Martes Santo en la capital del Duero. Túnica de estameña blanca, caperuz, escapulario y fajín morado y tarde llamando a noche en esta nuestra Zamora.

Y a mí, que me gusta ser muy tradicional en esto de la pasión zamorana, recuerdo como este desfile ha marcado mi infancia, en una de las tardes más bonitas de mi vida, que afortunadamente se ha repetido año tras año, y que espero pueda repetirse muchos más.
El rito de la vestimenta, y nuestras madres en todo momento, las marchas fúnebres de fondo sonando, la colocación del pañuelo en el cuello, algunas fotos…El beso antes de salir, la bajada por Santa Clara con los amigos de la infancia, admirar con una emoción inusitada a nuestro cristico y la virgen de la Esperanza acompañándole en su dolor.
Y volver a encontrar en la catedral a esa gente, que tanto ama la semana santa y hacía tanto que no veías…porque el destino le colocó lejos de estas calles de piedra, y de estos silencios y soledades.

Y sobre las ocho de la tarde, la salida de la catedral, de esta procesión con una estética conseguida dónde las halla.
Colocados como siempre cerca del Nazareno, entre la séptima o décima estación… siempre por la izquierda, recuerdo decirle a las gentes.
El paso por la estrecha rúa, los primeros amigos en las filas, volver a ver abarrotadas las calles admirando el paso de este cortejo, y acompañando a nuestro Nazareno, esperando volver a oír “Nazareno de San Frontis”, la mejor marcha fúnebre de Zamora, con mis respetos a la tan querida marcha fúnebre de Sigismond Thalberg.
El paso por el puente de piedra, sobre el Duero, con la única luz de nuestros faroles, la despedida de una madre y un hijo, el vía crucis ahora en la avenida del Nazareno, el cansancio que empieza a notarse en esos momentos…

No sé ni a quien debo dar gracias por poder sentir esta emoción teñida de tristeza en estos momentos, pero gracias de todos modos.


“Jesús hijo de David, ten compasión de mí…”